Hay investigaciones periodísticas que se sostienen en filtraciones y otras que se sostienen en lo que los propios protagonistas publican. Este es el segundo caso. La conexión entre el entorno de la senadora Mariela Gutiérrez Escalante y las protestas contra el IMSS no requiere de fuentes anónimas: está en los registros de nombramientos municipales y en las redes sociales de los involucrados.

El eslabón familiar: Juan Rafael Soto Cruz es sobrino de la legisladora. El eslabón laboral: fue designado director general de la Agencia de Movilidad y Verificación Administrativa de Tecámac durante la administración de su tía. El eslabón político: es identificado como uno de los principales operadores de las movilizaciones contra ese ayuntamiento y contra la gobernadora Delfina Gómez. El eslabón actual: hoy es vocero visible del movimiento disidente del Seguro Social.

El segundo caso repite la estructura. Tomás Tirso Robles Aragón fue secretario particular de Mariela Gutiérrez y titular del Organismo de Aguas de Tecámac en las administraciones 2019-2021 y 2022-2024. Se define como «abogado, luchador social y poeta». En redes sociales no esconde su cercanía con la senadora, y en las protestas contra el IMSS tampoco: el 18 de octubre publicó un video junto a Soto Cruz con la frase «Elige un enemigo grande y eso te obligará a crecer para poder enfrentarlo…».

1000231146.png

Dos personas del mismo grupo, dos cargos en el mismo municipio, dos presencias en el mismo movimiento. A eso se le llama, en cualquier análisis político, una estructura operando. No hace falta especular sobre instrucciones para describir lo que ya está a la vista.

Lo que merece explicación no es la militancia —todos tienen derecho a militar— sino el uso de una causa laboral para fines que no se declaran. Y eso atañe directamente a Morena, no como partido abstracto, sino como marca política que carga con la conducta de sus cuadros.

Si el partido en el poder considera legítimo que sus operadores conduzcan protestas contra instituciones del propio Estado, debe decirlo. Si no lo considera legítimo, debe aclarar quién autorizó esa operación. Cualquiera de las dos respuestas sería mejor que el silencio.

Las conexiones están a la vista. La explicación sigue pendiente, y ya va siendo hora.

Volver al inicio