La FIFA afronta una creciente rebelión contra su proyecto de apertura a capital privado, que provocó la dimisión de Carlos Cordeiro, principal asesor del presidente de la entidad, Gianni Infantino. La Confederación Sudamericana (Conmebol) fue la última de las grandes confederaciones en pronunciarse sobre el proyecto, al que se oponen las confederaciones de Europa, de Asia y la de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
La Conmebol, aunque no fijó una posición definitiva, anunció que inició un proceso de consulta con sus diez asociaciones, que incluye a las poderosas autoridades futbolísticas de Argentina y Brasil. "La CONMEBOL solicitó a la FIFA información adicional y aclaraciones sobre distintos aspectos relativos al alcance, la estructura, la gobernanza y los posibles efectos del proyecto", señaló en un comunicado. La entidad sudamericana, que apoya la reelection de Infantino en 2027, aseguró que continuará actuando "con prudencia, responsabilidad y espíritu de colaboración".
"Entendemos que el desarrollo del fútbol requiere decisiones de carácter comercial y financiero. Sin embargo, dichas decisiones deben estar siempre al servicio del fútbol y nunca por encima de su esencia", advirtió.
La crisis también alcanzó al entorno más cercano de Infantino. Su principal asesor, Carlos Cordeiro, presentó su dimisión y dejó en su despedida un contundente cuestionamiento al proyecto. "Vender una participación permanente en el activo más preciado del fútbol para levantar 4.200 millones de dólares no tiene sentido. Es hipotecar el futuro del fútbol sin una justificación convincente", explicó el exbanquero estadounidense.
Antes del mensaje de Cordeiro, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) anunció su apoyo a la posición de la UEFA y la Concacaf, opuestas al proyecto de Infantino. La AFC, que representa a 46 federaciones miembro, señaló: "La FFE propuesta no puede, de forma realista, alcanzar el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante".
La poderosa UEFA amenazó "por unanimidad" con no participar en las próximas competiciones FIFA, incluidos los Mundiales, si no se renuncia al proyecto. Concacaf, que reagrupa a las 41 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, "rechazó la propuesta". Las confederaciones africana (CAF) y oceánica (OCN) pidieron a sus federaciones miembros que "examinaran" y "evaluaran" el proyecto.
La FIFA respondió a las críticas y defendió el carácter consultivo de la propuesta. "Nadie está vendiendo el fútbol. Esto es algo que la FIFA jamás contemplaría", aseguró en un comunicado. Según la FIFA, los inversores privados tendrían una participación minoritaria, de alrededor del 20%, mientras la organización aspira a recaudación hasta 4.200 millones de dólares.
Entre los posibles inversores aparece Thrive Eternal, fondo creado por Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump. La FIFA sostiene que conservaría el control exclusivo de la empresa y "la autoridad exclusiva" sobre la gobernanza del fútbol. Las 211 asociaciones podrían recibir además un bonus extraordinario de 20 millones de dólares a principios de 2027.
"Es una especie de chantaje", afirmó la presidenta de la Federación Noruega, Lise Klaveness, quien consideró que la FIFA "no necesita ese dinero". Infantino mantiene que se trata de una "ocasión dorada para dinamizar el desarrollo del deporte a escala mundial".
La FIFA solo avanzará si obtiene el respaldo de la mayoría de sus asociaciones. El plazo vence el 19 de septiembre, una fecha que la UEFA calificó de "ultimatum" y de ejemplo de "gobernanza mediante el miedo".