Estadio Banorte. Sede mundialista. Foto: Car
viernes, 29 de mayo de 2026 · 06:00
En 2026 se cumplen 60 años de que el Estadio Banorte abrió sus puertas por primera ocasión al público. El nacimiento del sueño para que México contara con un escenario deportivo de talla mundial —que hoy está en vísperas de albergar su tercera Copa del Mundo— se remonta a 10 años antes de su inauguración.
La concepción del mítico inmueble no se puede entender sin la presencia de dos elementos esenciales para la consolidación del proyecto: la creciente afición al futbol y el nacimiento de la televisión comercial, factores que detonaron la idea para la construcción de un inmueble ambicioso de grandes dimensiones y vanguardia.
Era 1956. México recibía la segunda edición del Campeonato Panamericano de Futbol teniendo como sede el Estadio de Ciudad Universitaria, torneo que desbordó las expectativas de los organizadores al contar con selecciones como Brasil, campeona del mundo dos años más tarde, y Argentina, además de los anfitriones.
Con miles de aficionados afuera del recinto sin la posibilidad de ingresar a ver los partidos, esta competencia evidenció la necesidad de contar con un escenario para grandes audiencias digno del futbol, un deporte cuya popularidad crecía exponencialmente.
El interés del público obligó a que sobre la marcha se tomara la decisión de transmitir por televisión los partidos de la Selección Mexicana de futbol, una incipiente industria que pocos años atrás había dados sus primeros pasos para llevar a las pantallas espectáculos deportivos como el beisbol, la lucha libre y el futbol americano colegial.
La empresa encargada de dicha encomienda fue Telesistema Mexicano, comandada por Emilio Azcárraga Vidaurreta —empresario con experiencia en la industria de la radiodifusión que incursionaba como uno de los pioneros de la televisión en México— que en 1955 se había formado de la fusión de los canales independientes 2, 4 y 5.
Así, el 4 de marzo de 1956, el partido entre las selecciones de México y Perú del Campeonato Panamericano fue la primera transmisión de un partido de futbol en el país, sembrando la semilla para lo que a la postre sería un modelo de negocio integral acorde a los tiempos que corrían. El concepto del entretenimiento deportivo en México estaba a punto de cambiar para siempre.